[..] salì del bañito y fui a la cocina a abrazar fuerte a pedro, lo besè, le hice mimos y acabamos en la cama. Nos duchabamos mientras hablabamos de cosas divertidas, nos reiamos y èramos felices. Nos perfumamos, nos vestimos y los dos opinamos sobre què ponernos y què le quedaba mejor al otro. Seguimos divirtiendonos. Cuando terminamos de vestirnos bajamos a la cocina, nuevos, flamantes. Estàbamos repletos de oxìgeno, renovadìsimos de pasiòn, segurìsimos de nuestro amor y del que cada uno siente por el otro. Despuès de la cama la relaciòn se confirma una vez màs y eso causa una sensaciòn de alivio y felicidad incomparable. Ya no tenìa ese leve angustia sino todo lo contrario, me sentìa un cuerpo nuevo, repleto de emocion y de brìos. Creo que esto se llama estar feliz.
¿Pero cuanto durarà esta felicidad? ¿Cuànto tiempo pasarà hasta que permita que la certeza de que la pasiòn siempre muere interrumpa mi felicidad? ¿ y si me equivoco y esta vez la pasiòn es eterna? De pronto ese Dios en el cual no estoy seguro de creer me tenìa reservado el amor de pedro. ''Se te puede dar Fernando, èsta vez no seas tan pesimista'' me dijo un Fernando. ''No seas bobo, vos mismo sabès muy bien que la pasiòn siempre muere, siempre, ¿entendiste?'', le contestò otro fernando. Y asì continuaron las siguientes horas dialogando los fernandos: mientras un fernando trataba de ganarle la pulseada al otro , este otro retrucaba con argumentos aùn mas sòlidos.
A todo esto pedro Jamàs percibiò que esa felicidad total, fresca, de recièn bañados, estaba a punto de nublarse por culpa de un Fernando lògico, el que conoce la vida, el amor. El fernando intelectual que escribe obras de teatro en las cuales nunca gana el amor. ¡ y de pronto la mente se detuvo por completo!, ¡Hasta sentì el chillido de los frenos! ''parà fernando.. en tu ùltima obra sì triunfa el amor. Tu ùltima obra es casi un himno al amor'', me dijo el bueno, el optimista, el esperanzado, el ingenuo. ''¿Viste?, ¡Le dijiste ingenuo!'', me dijo el malo, el pesimista, el derrotista , el desesperanzado, el enemigo.
''¡Escuchà, date cuenta!, le dijiste el enemigo'', me dijo el bueno.
Tenìa el tema para la columna de hoy. Me levantè de la mesa casi de un salto y empecè a escribir. Mientras agarraba una cerveza de la heladera, pedro me preguntò: ''De que vas a escribir?'' No supe què contestarle, titubee y dije: ''De la muerte de la pasiòn, en realidad, del amor eterno, de los amantes, què se yo, un poco de eso, del bueno y del malo que tenemos dentro, pero del amor bàsicamente, de por què se acaba la pasiòn, què se yo, un poco de todo''.
Estoy convencido de que uno escribe sobre las cosas que no entiende y no puede comprender. Escribir es explicarse. Esta vez no sè que carajo estoy queriendo explicarme. Esta vez, creo que lo mìo es una apuesta màs que una explicaciòn, una apuesta a que esta vez dure la Pasiòn, una apuesta a que esta vez gane el fernando bueno.
Espero que la pròxima vez que entre al baño de visitas y vea mi cara con la leyenda '' Nunca le creas a esta persona'', me estè hablando el Fernando malo.
''¿Y vos a cuàl le crees, a tu bueno o a tu malo?'', le preguntè a Pedro. Y me contestò: ''¿De què hablàs? Dame cerveza, tengo sed, boludo terminà que me quiero ir a comer''
