Mirás para todos lados y no hay nadie, la nada misma te rodea. Querés estar callado pero gritás para que alguien te crea, que no es que no pensás, no es que no considerás a los demás, es que estás cansado de tanto remar y no poder llegar al final.
A la tierra firme donde te decían que todo era mejor, escuchen, vayan todos a babor! Que este barco se hunde y necesita tener peso, y si la marcha no se apura nadie saldrá ileso.
Podés ver un punto justo al limite entre el mar y el cielo, al acercarte esperanzado, ves como se transforma en hielo. Y pensás que no podés, que no llegás, que todo sale al revés. Y aunque remes mil años más, volverás al mismo duelo.
Donde están tus 7 mares para que yo los pueda navegar? tan violentos, tan profundos, que se corre el riesgo de ahogar, las penas, la alegría, la ira y todo lo que encuentre a su paso, nadando a contrapaso ato fuerte estas emociones con un lazo. Esas que algun dia supimos ver, aceptar sin prometer, abstraer su significado sin que nadie se sienta devastado. Considerando al del al lado, queriendo ser mejor, considerando los sentimientos sin ser adivinador.
Y en el oceano de los sueños yo me ahogo, algo risueño para no llorar y no agregar agua salada al mar. Para que no necesites flotar, en una inundación repleta de deseos y letras de cancion. Que hablaban sobre mi, sobre vos, sobre los dos. Donde había conexion entre reflexion y conclusion.
Donde el mito de la tierra firme no era mito sino un hecho, donde lo mejor prometido se encontraba en el último y menos esperado trecho.
